

Prosecco
Prosecco es un término que se aplica a un tipo específico de vino, así como a la uva que se emplea en su elaboración. La uva del Proseco crece principalmente en una región de Italia llamada Veneto, en las zonas vinícolas de Valdobbiadene y Conegliano, ambas al norte de Venecia. Esta uvas tardan más tiempo en madurar que la mayoría.
El Prosecco es un vino blanco fresco y espumante con un ligero sabor amargo al final. De hecho las uvas del Prosecco son utilizadas para elaborar dos tipos distintos de vinos espumantes: el Spumante, que es un vino seco y burbujeante (además de ser más costoso por requerir mayor tiempo de fermentación); y el Frizzante que contiene menos burbujas.
En muchas parte de Europa, el gobierno controla los nombres específicos de los vinos, tratándolos como una especie de denominación de origen; por ejemplo sólo se puede denominar Champaña al espumante producido a base de uvas cultivadas en la región Francesa de Champagne. Lo mismo aplica al Prosecco, que únicamente es aquel espumante elaborado con la uva antes descrita. Cabe acotar que el Prosecco se ha convertido en un sustituto menos costoso de la Champaña. A diferencia de esta última, el Prosecco no continúa su proceso de fermentación en botella y por ello es conveniente consumirla antes de que cumpla dos años de embotellada.
Por ser una bebida sumamente refrescante, y de un contenido alcohólico de entre 11 y 12 grados, es ideal para consumirla en climas calurosos, servida a baja temperatura, o bien puede ser disfrutada en cócteles como el famoso Bellini, que se logra mezclándolo con jugo de durazno; el Poinsettia, que se obtiene mezclándolo con vodka y jugo de arándanos; y también puede sustituir a la Champaña a la hora de preparar Mimosas.











